No hay nada más feo que las despedidas, dijo alguien por ahí, y un poco de razón hay en esa afirmación. Pero siempre está la música para consolarnos, exorcizar fantasmas y, por que no, transformar el dolor en belleza.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario